Un ilusionista anuncia:
-Puedo leer la mente.
Un hombre del público:
-¿Y qué estoy pensando yo?
-Que no puedo leer la mente.
-Exacto.
-¿Lo ve? He acertado.
Un mago actúa en un crucero y cada noche el loro del capitán le destripa los trucos:
-¡La carta está en la manga! ¡El conejo está debajo de la mesa! Una noche el barco se hunde y el mago y el loro quedan flotando en una tabla.
Al tercer día el loro dice:
-Vale, me rindo. ¿Dónde has metido el barco?
El mago:
-Ahora voy a hacer desaparecer a esta señora.
Su marido, desde el público:
-¿Y volverá?
-Depende de lo que pague usted.
-Jaimito, ¿tienes hermanos?
-Tengo dos medias hermanas.
-¿Cómo que medias?
-Es que mi hermana se hizo ayudante de mago.
¿Cómo se llama el mago que hace desaparecer tu dinero sin que te enteres? Hacienda.
-Mi hijo quiere ser mago.
-¿Y ya sabe algún truco?
-Hace desaparecer la paga antes del martes.
Un hombre llama a la puerta de la pitonisa: toc, toc.
-¿Quién es?
-Pues empezamos mal.
Se encuentran dos adivinos:
-Tú estás bien. ¿Y yo?
Era un mago tan malo, tan malo, que a mitad del truco desaparecía el público.
Se abre el telón y se ve a un mago haciendo desaparecer la mesa, las sillas, el armario y la cama. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película? El desahucio.
El mago:
-Y ahora este pañuelo cambiará de color. ¡Abracadabra! El pañuelo sigue blanco.
Un niño del público:
-Pues mi madre eso lo hace con la lavadora.
¿Por qué los magos nunca pierden una discusión? Porque siempre tienen un as en la manga.
El mago hace desaparecer el conejo y el público aplaude.
Un señor se levanta:
-¡Muy bien! ¿Y ahora podría hacer aparecer mi cartera?
Un niño le pregunta al mago:
-¿Puedes hacer desaparecer a mi hermano?
-Sí.
-¿Y que no vuelva?
-Eso ya es otro precio.
El mago:
-Piense un número del 1 al 10.
-Ya.
-¿Es el 7?
-No.
-Pues piense el 7, que es el que me sé.
Fui a un mago que lee la mente y me cobró la mitad. Le pregunté por qué y me dijo que no había mucho que leer.
Un hipnotizador tiene a veinte personas en trance en el escenario. De pronto se le cae el reloj al suelo y grita:
-¡Mierda! Tardaron tres días en limpiar el teatro.
El mago a un niño:
-Voy a sacar una moneda de tu oreja.
-¿Y de la otra?
-Otra moneda.
-¿Y de mi bolsillo?
-Nada, que de ahí es de donde las he sacado.
Un mago ya mayor:
-Antes hacía desaparecer un elefante en el escenario. Ahora con las llaves de casa ya tengo bastante.
-Doctor, doctor, mi marido se cree un mago.
-¿Y qué hace?
-Cada vez que le pido dinero, desaparece.
¿Cuál es el colmo de un mago? Que el conejo le haga a él el truco de desaparecer.
El gran escapista se casó el sábado. El domingo ya nadie sabía dónde estaba.
Un mago en un bar:
-Fíjese bien en esta moneda… ¡y ahora ha desaparecido!
El camarero:
-Muy bien. Fíjese usted ahora en la puerta.
La mujer del mago:
-Tú lo único que haces desaparecer es el sueldo.
-Y aparecer las facturas, cariño, que eso también tiene su mérito.
El mago:
-Ahora haré desaparecer esta moneda.
Un espectador:
-¿Y cuánto cuesta el truco?
-Una moneda.
El mago le dice a su ayudante:
-Ahora te voy a partir por la mitad.
-¿Y dolerá?
-A mí no.
Los mejores chistes de magos e ilusionistas en español. Trucos, palomas y las situaciones más mágicas en clave de humor. ¡Magia con risas!
Un mago hace desaparecer un conejo. El público aplaude. El mago: Ahora lo haré volver. El conejo no aparece. El mago: Lo haré volver en el próximo número. El siguiente número tampoco aparece. El mago: ¿Alguien tiene un conejo?
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