Los chistes de San Pedro y el cielo son un clásico del humor español. Desde políticos que llegan al más allá hasta abogados que regatean con los ángeles, ¡aquí van los mejores!
— Un hombre llega al cielo y San Pedro le pregunta: «¿Qué hiciste de bueno en la vida?» El hombre dice: «Una vez le di diez céntimos a un pobre.» San Pedro consulta con el ángel y le responde: «Devuélvele los diez céntimos y que se vaya al otro sitio.»
Un hombre llega al cielo y ve dos colas. Una larguísima con un cartel que dice 'los que obedecieron a sus mujeres'. Otra con una sola persona y el cartel 'los que no obedecieron'.
San Pedro le pregunta al de la cola corta:
-¿Por qué estás aquí?
El hombre:
-No sé, mi mujer me dijo que me pusiera aquí.
Llegan al cielo tres personas.
San Pedro pregunta:
-¿Cuántas veces fuisteis infieles?
El primero:
-Ninguna. Le da un Ferrari.
El segundo:
-Tres veces. Le da una bici.
El tercero:
-Perdí la cuenta. Le da un patinete. Al día siguiente el de la bici ve al del Ferrari llorando.
-¿Qué pasa?
-Vi a mi mujer en patinete.
Llega al cielo un gallego.
San Pedro le dice:
-¿Eres creyente?
El gallego:
-Bueno, depende.
Un avaro llega al cielo.
San Pedro le pregunta:
-¿Hiciste algo bueno?
El avaro:
-Sí, una vez le di cinco euros a un mendigo.
San Pedro llama a un ángel:
-¿Es verdad?
El ángel comprueba:
-Sí, es verdad.
San Pedro:
-Devuélvele los cinco euros y que se busque otro cielo.
Un maestro llega al cielo. San Pedro le da un palacio. Luego llega un político y San Pedro le da una cabaña. El político protesta.
San Pedro:
-Aquí los maestros son raros, los políticos los tenemos a montones.
Un hombre llega al cielo y ve a todos jugando al golf. Llega al infierno y también están jugando al golf.
Le pregunta al diablo:
-¿Qué diferencia hay?
El diablo:
-Aquí no hay palos.
Tres personas llegan al cielo: un español, un francés y un inglés. San Pedro les dice que solo hay dos plazas. El francés habla cinco minutos sobre filosofía. El inglés habla diez minutos sobre educación.
El español dice:
-Oye, ¿hay barra libre?
San Pedro:
-Tú primero.
Llega al cielo un abogado y San Pedro le dice:
-Hemos revisado tus casos y hay uno que nos preocupa.
El abogado:
-¿Solo uno?
San Pedro revisa el libro y le dice a un recién llegado:
-Aquí pone que mentiste toda la vida.
El hombre:
-Eso no es del todo cierto.
Llega un hombre al cielo.
San Pedro:
-¿Qué has hecho para merecer entrar?
-Una vez me enfrenté a veinte moteros que estaban molestando a una chica y les dije que se largaran.
-¿Y cuándo fue eso?
-Hace dos minutos.
San Pedro le enseña el cielo a un recién llegado:
-Aquí están los protestantes, aquí los judíos, aquí los musulmanes… Llegan a una sala cerrada y San Pedro baja la voz:
-Aquí están los católicos. Silencio, que se creen que son los únicos.
Un político llega al cielo.
San Pedro:
-Puedes pasar un día en el cielo y otro en el infierno, y luego eliges. En el infierno hay fiesta, golf, langosta y todos sus amigos. En el cielo, nubes y arpas. Elige el infierno. Cuando vuelve, todo es fuego y basura.
-¿Qué ha pasado?
El diablo:
-Ayer estábamos en campaña. Hoy ya has votado.
Llega una mujer al cielo.
San Pedro:
-Para entrar tienes que deletrear 'amor'.
-A-M-O-R.
-Pasa. Al rato San Pedro le pide que vigile la puerta un momento.
Llega su marido:
-¿Qué palabra tengo que deletrear?
-Otorrinolaringólogo.
Dos hombres llegan al cielo.
San Pedro:
-¿De qué has muerto tú?
-Congelado.
-¿Y tú?
-De un infarto: creía que mi mujer me engañaba, busqué por toda la casa y no encontré a nadie.
El primero:
-Si hubieras mirado en el congelador, los dos estaríamos vivos.
En el cielo hay una cola enorme. Un tipo con bata blanca se la salta y entra directamente.
Un recién llegado:
-¿Y ese quién es?
San Pedro:
-Es Dios, que a veces le gusta jugar a ser médico.
Un abogado llega al cielo y San Pedro lo recibe con honores:
-¡Es usted el hombre más viejo que ha llegado nunca!
-¿Cómo? Tengo cuarenta y cinco años.
-Pues según las horas que ha facturado, tiene ciento ochenta.
Un hombre llega al cielo y ve un montón de relojes.
San Pedro:
-Cada reloj es una persona y avanza cada vez que miente.
-¿Y el de mi jefe?
-Lo tenemos en el despacho, de ventilador.
Un hombre le pregunta a San Pedro:
-¿Hay fútbol en el cielo?
-Sí, y tengo una noticia buena y otra mala. La buena: el sábado hay partido. La mala: eres el portero.
Muere un matrimonio en un accidente y llega al cielo. Todo es precioso: jardines, música, paz.
El marido, furioso, a su mujer:
-Si no fuera por tus dietas y tus vitaminas, llevaríamos aquí diez años.
Muere un vasco y llega al cielo.
San Pedro:
-¿De dónde eres?
-De Bilbao.
-Pues pasa, que Dios quiere conocer a un paisano.
Un hombre llega al cielo y San Pedro le deja elegir: cielo o infierno. Mira el infierno y ve a un montón de gente metida en estiércol hasta el cuello, pero tomando café tranquilamente. Elige el infierno.
Se mete y al momento el diablo grita:
-¡Se acabó el descanso! ¡Todos a hacer el pino!
San Pedro:
-¿Y tú qué hacías en la Tierra?
-Era jefe de recursos humanos.
-Lo siento, aquí no hay vacantes.
San Pedro recibe a un hombre muy nervioso:
-Tranquilo, hombre, que ya se ha acabado todo.
-¿Seguro?
-Bueno, salvo lo de reunirte con tu suegra dentro de un rato.
Muere Manolo y su mujer va a una vidente para hablar con él.
-Manolo, ¿estás bien?
-Muy bien, aquí hay campo, comida y mujeres.
-¿Estás en el cielo?
-No, soy un toro en Salamanca.
Muere un marido y su viuda manda grabar en la lápida: 'Descansa en paz… hasta que llegue yo'.
San Pedro revisa la lista:
-Aquí pone que dijiste 'mañana empiezo el gimnasio' tres mil veces.
-¿Y?
-Que el gimnasio del cielo abre mañana.
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