Dos amigos se encuentran y uno le dice al otro:
-Me han dicho que en tu casa siempre friegas los platos.
-Pues sí, los platos, el piso y la terraza.
-¿Y tu mujer?
-No, ella se lava sola.
Una mujer le dice a su marido:
-Cariño, ¿qué prefieres, que sea guapa o inteligente?
-Ni lo uno ni lo otro. Te prefiero a ti.
Una mujer entra en una tienda:
-Quiero este vestido.
-¿Cuál es su talla?
-La que me entre.
Dos amigas hablan:
-¿Cómo va tu dieta?
-Muy bien, ya he perdido 3 kilos.
-¿De dónde?
-Del bolsillo, de tanto pagar gimnasio.
Una mujer le dice a su marido:
-Cariño, estoy a dieta.
-¿Y cómo te va?
-Bien. He adelgazado 2 kilos.
-¡Enhorabuena! ¿Y cuándo empezaste?
-La semana que viene.
Una mujer entra en una joyería:
-Quiero regalarme algo bonito.
-¿Para qué ocasión?
-Para existir.
Una mujer llega tarde a casa.
Su marido le pregunta:
-¿Dónde has estado?
-De compras.
-¿Cuánto has gastado?
-Poco.
-¿Cuánto es poco?
-Menos que tú en el bar.
Una mujer le dice a su marido:
-Esta tarde quiero que hablemos.
-¿De qué?
-De nosotros.
-¿Y eso no puede esperar?
-Lleva esperando 10 años.
Una señora muy mayor le dice a otra:
-¿Sabes que me he comprado un abrigo de visón?
-¿Cómo te lo has podido permitir?
-Le dije a mi marido que lo que me había regalado por Navidad no me gustaba.
-¿Y te lo cambió por el visón?
-No, me dio el dinero y me lo compré yo.
Una mujer le dice al médico:
-Doctor, me duele todo.
-¿Todo?
-Sí.
Toca el brazo:
-¿Aquí?
-Sí.
Toca el hombro:
-¿Y aquí?
-Sí.
El médico dice:
-Tiene el dedo roto.
Una mujer le dice al dependiente:
-Este vestido me hace gorda.
-Señora, no es el vestido.
La mujer:
-¡Exacto! ¡Por eso lo devuelvo!
Una señora llama al médico:
-Doctor, mi marido se ha tragado un bolígrafo.
-¿Qué está haciendo?
-Esperando a que usted venga.
-¿Y mientras?
-Escribiendo con lápiz.
Una mujer le dice a otra:
-Mi marido me ha regalado flores por nuestro aniversario.
-¡Qué romántico!
-Sí, aunque las cogió del jardín de la vecina.
Una mujer ve en la TV un reportaje sobre los maridos perfectos.
Su marido entra y le pregunta:
-¿Qué ves?
-Ciencia ficción.
Una mujer va al médico:
-Doctor, mi marido dice que estoy loca porque me encantan las tortitas.
-Eso no es locura, señora, a mí también me gustan.
-¡Ay, qué bien! Pues venga a casa, que tengo cinco armarios llenos.
Una mujer le dice a su amiga:
-He ido a una vidente y me ha dicho que me voy a hacer rica.
-¿Y cómo?
-No lo sé, pero me ha cobrado 200 euros, así que la que se está haciendo rica es ella.
-Mi marido me ha dicho que me va a llevar a un sitio carísimo por mi cumpleaños.
-¿Y adónde te ha llevado?
-A la gasolinera.
En la peluquería:
-¿Cómo se lo corto, señora?
-Como quiera, pero que parezca que no he ido a la peluquería y que mi marido lo note.
Dos amigas en la terraza:
-Mi marido y yo tenemos un acuerdo: yo tomo las decisiones pequeñas y él las grandes.
-¿Y cuáles son las grandes?
-En veinte años todavía no ha salido ninguna.
Una mujer le dice al médico:
-Doctor, mi marido habla dormido.
-Le daré algo para que deje de hablar.
-No, doctor, deme algo para que hable más claro, que no me entero de nada.
En la tienda de ropa:
-¿Este vestido lo tienen en otra talla?
-Sí, ¿cuál quiere?
-La que me ponía hace cinco años.
Dos vecinas:
-Mi marido nunca me lleva la contraria.
-Qué suerte.
-Sí, es que llevo diez años sin dejarle hablar.
Jaimito:
-Mamá, ¿por qué las mujeres viven más años que los hombres?
-Porque nosotras no tenemos que aguantar a una mujer, hijo.
Una mujer le dice al taxista:
-Lléveme al centro de belleza.
-¿Y luego?
-Luego ya veremos si me reconoce.
Una mujer le dice a su amiga:
-Mi marido me ha regalado un diamante por nuestro aniversario.
-¡Qué bonito!
-Sí, pero es como él: pequeño, duro y sin brillo.
Una mujer en la joyería:
-Quiero un reloj para mi marido.
-¿Sumergible?
-No, que sea muy ruidoso, que es para que se entere de a qué hora vuelve a casa.
Los mejores chistes de mujeres en español. Situaciones cotidianas, compras, belleza y la perspectiva femenina del humor. ¡Risas garantizadas!
Una señora viaja a bordo de un inmenso transatlántico. A la hora de la cena le sirven un plato exquisito. Queda tan entusiasmada que va a hablar con el cocinero para pedirle la receta. El cocinero, la mar de contento, comienza a explicarle: -Verá, en primer lugar, tiene que sofreír cincuenta mil cebollitas con quince litros de aceite… La señora le interrumpe: -Pero eso es para muchas personas. -Sí, señora, es que no sé hacer para menos.
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