Era un grupo de chicos sentados en el banco y pasan 2 monjas. Dice uno
-Las conozco, una tiene una heladería y otra estuvo en la cárcel.
-¿Cómo sabes tú eso?
-Porque una es Sor Bete, y la otra Sor Presa.
Iban 2 monjas paseando y de repente uno de los amigos comenta:
-Las conozco, esa es la más afortunada y la otra tiene una joyería.
-¿Cómo lo sabes?
-Pues una es Sor Teo y la otra es Sor Tija.
Un cura y una monja van solos en un taxi. De repente la monja apoya su cabeza en el hombro del cura.
El cura se inquieta y dice:
-Hermana, no sé si esto está bien, somos personas de fe.
La monja responde:
-Tiene razón, padre. Y le da un capón al taxista.
¿Cuántas monjas hacen falta para cambiar una bombilla? Dos: una para cambiarla y otra para rezar para que dure.
¿Por qué las monjas no usan smartphone? Porque ya tienen línea directa con el de arriba.
Llega una monja al médico y le dice:
-Doctor, me duele todo.
El médico la examina y dice:
-Hermana, tiene usted una hernia.
La monja:
-¿Una hernia? ¡Dios mío!
El médico:
-Sí, eso mismo pensé yo.
¿Cuál es el colmo de una monja? Que le digan que su hábito es un mal hábito.
Una monja enseña a los niños:
-¿Quién puede decirme qué es la paciencia? Silencio.
La monja:
-Bien, lo están demostrando.
Dos monjas van en bicicleta por un camino empedrado.
Una le dice a la otra:
-¡Nunca había venido por esta ruta!
La otra:
-Sí, son los adoquines.
¿Cómo se llama la monja más musical? Sor Nata.
¿Cuál es el colmo de una monja cocinera? Que todo le salga divino.
Dos monjas van en coche por un camino oscuro y de repente un hombre se pone delante y les grita.
-¡Hermana, enséñele la cruz!
La otra baja la ventanilla y le grita:
-¡Vete a la cruz que te parió!
Una monja va a confesarse:
-Padre, he pecado.
-¿Qué ha hecho, hermana?
-Me he mirado en el espejo y he pensado que soy guapa.
-Eso no es pecado, hermana, eso es un error.
La monja pregunta en clase:
-¿Qué hay que hacer para que Dios nos perdone?
Jaimito:
-Primero, pecar.
La monja pregunta en clase:
-¿Quién sabe dónde está Dios?
Jaimito:
-En el baño de mi casa.
-¿Cómo dices?
-Todas las mañanas mi padre grita: ¡Dios, ya se ha vuelto a acabar el agua caliente!
Una novicia entra en un convento donde solo se pueden decir dos palabras cada diez años.
Pasan diez años:
-Cama dura.
Diez años más:
-Comida fría.
Diez años más:
-Me voy.
Y la superiora:
-Ya lo sabía, desde que entró no ha hecho más que quejarse.
El obispo visita el convento:
-¿Y cómo lleváis el voto de silencio, hermanas?
La madre superiora:
-Lo aprobamos por unanimidad, monseñor, pero no lo cumple nadie.
Una monja va al médico:
-Hermana, tiene que hacer más ejercicio.
-Doctor, subo y bajo al coro cuarenta veces al día.
-¿Y eso?
-Es que siempre se me olvida para qué subo.
En el convento suena el teléfono:
-¿Está la madre superiora?
-Está rezando.
-¿Y cuándo termina?
-Nunca, por eso es la superiora.
Dos monjas en el supermercado. Una coge una botella de vino y la otra le dice:
-¡Hermana, que es para misa!
-Ya, pero con el mes que llevamos, hay misa todos los días.
Una monja llega al cielo y San Pedro le pregunta:
-¿Qué has hecho para merecer entrar?
-Cuarenta años dando clase a niños de ocho años.
-Pasa, hija, y siéntate, que tú ya has purgado bastante.
Un vendedor llama al convento:
-Traigo aspiradoras.
La monja portera:
-Aquí no hacen falta.
-¿No hay polvo?
-Sí, pero se quita de rodillas.
Jaimito en clase de religión:
-Hermana, ¿los cerdos van al cielo?
-No, hijo.
-¿Y los perros?
-Tampoco.
-¿Entonces quién va?
-Las personas buenas.
-Pues qué aburrido, hermana, sin jamón y sin perro.
Una monja hace autoestop y la recoge un camionero:
-¿Y adónde va, hermana?
-A dar clases en la autoescuela.
-¿Usted?
-Sí, hijo. Antes rezaba por los conductores, pero he visto que no es suficiente.
La madre superiora anuncia:
-Hermanas, tengo una noticia buena y una mala. La buena: nos ha tocado la lotería. La mala: las participaciones las guardaba Sor Presa.
Los chistes de monjas son un clásico del humor español. Entre hábitos, rosarios y votos, aquí tienes los mejores chistes de monjas y conventos para reírte con respeto.
Esta un hombre en un bar jugando a los dardos cuando entra una monja. La monja se sienta en una mesa cerca del hombre, el hombre lanza un dardo, falla y grita: ¡Mierda falle! La monja empieza a estar incómoda. El hombre lanza otro dardo: ¡Mierda falle! La monja se levanta y dice: Si sigue hablando así, Dios le lanzara un rayo. El hombre lanza el último dardo y también falla: ¡Mierda fallé! De repente se abre el techo y aparece Dios entre las nubes. Saca un rayo y le da a la monja: ¡MIERDA FALLÉ!
Cuéntanos uno que todavía no esté en la lista. Lo revisamos y, si lo publicamos, sale el primero de esta página.